Al igual que los cielos se miran en el mar, yo me mio en tus ojos de misteriosa profundidad.
Una flor famélica,
me llama patético,
aromas sintéticos
de jardín enigmático;
efluvios frenéticos
de cuevas erráticas,
olores antipáticos
de rosas raquíticas
cultivados en áticos
por unas maniáticas.
Como la postrera sombra
que huye ante la luz del día,
trémula, convulsa, despavorida,
también yo he de abandonar tu alcoba.
Mis deseos se van con la negrura.
¡Tirano sol, cruel enemigo!.
¿Tu eterno odio ha de ser mi sino?.
¿Por qué trocas tu luz en amargura?.
Vesme aquí harto pesaroso,
bajo el imperio de tu ley esclavo,
a salir de tu égida no alcanzo
y sólo pensando en la noche soy dichoso.
Destino fatal, cruel paradoja,
soñar con mi desconocida amante
con sus besos y suspiros anhelantes;
no poder verla me sume en la congoja.
Quisiera poder ser ave milana
y cada amanecer salir volando,
como Dédalo al cruel sol desafiando
para poder posarme en tu ventana.
¿Qué eres Felicidad? ¿Dónde te hallas?
¿O eres precaria, coqueta y caprichosa
cual dama que al amor pone murallas,
o como versos convertidos en prosas?
Te busco por los rincones de mis penas
por las fosas inescrutables de mi mente
yerto de frío, me encuentro en esta trena
y mi voluntad y mi corazón no te sienten.
¡Dime como eres, como vuelas, Felicidad!
Si algún día peregrinas por mis ventanales
deseo saber si hay en ti veleidad o verdad,
y si puedes llegar al ánimo de los mortales.
Vislumbro al horizonte con mis ojos garzos
que perturban y ofuscan mi alma andariega,
los paisajes son turbios cual viento de Marzo
y no percibo si eres tú, cuando llueve o nieva
¡Muchos años ya los que te busco, Felicidad!
mis temporales nacarados pierden su textura
y sigo sin poderte encontrar la anhelada paz.
¿Dónde vives Felicidad, acaso eres la locura?
Cerré mis ojos para verte con el alma,
entrar en ti, con las ansias de la mente,
muy pausadamente, con infinita calma,
con todas mi pasiones, reposadamente.
¡Ay hermafrodita! Sin sexo cual druida,
acariciar el éter de tus voluptuosidades,
besar tus vulvas en aguamieles ungidas,
transitar por las noches de tus cavidades.
Amar sin el cuerpo, amar contemplando,
¡Bendito amor que me llevas a nirvanas!
manantiales de fuentes de oro emanando
¡Maravilloso amor que mi mente ufanas!
¡Soy un ente, una fantasía, una quimera!
Con las alas de mis alucinaciones vuelo,
Soy virgen, arcángel, beata, santo, ramera;
mis moradas son los avernos y los cielos.
Nada me perturba, nadie mis celos enreda,
mis rutas son las nubes, nunca piso el suelo,
mi señorío se engalana con tules y sedas;
diablos y bellos se baten por mi en duelos.
¡Soy un ente, una utopía, un alma en pena!
Sangre de rapsodas que regaron mi umbría,
corrientes de trovas andan por mis venas,
el pan que los poetas comen todos los días.
